A veces expresar nuestros sentimientos y enfrentarnos a las adversidades de la vida, es complicado. Así como mostrar esa pequeña parte de nosotros que nos hace ser únicos.
Enamorarse es una de las mejores sensaciones que podemos sentir siempre que estés acompañado de alguien que te haga feliz plenamente. En mi caso no es así.
Siempre he deseado tener a alguien con quien compartir mis secretos, mis sentimientos... y cuando creo que lo tengo a mi lado, desaparece por un motivo u otro. Me gusta pensar que si esa persona no esta conmigo es porque creo que me merezco algo mejor y que en un futuro conoceré a la persona ideal para mi. Pero eso solo es una pequeña autoayuda para convencerme de que tengo que olvidarle.
Por dentro me siento como una mierda, como algo sin importancia para los demás y es por eso que, cuando alguien me demuestra simplemente un poquito más que los demás, me vuelco totalmente en esa persona.
Decidirme a escribir lo que pienso ha sido difícil por el qué pensarán. No se me da bien pero de una manera u otra tengo que expresar lo que siento en estos momentos. He vivido momentos de alegría, tristeza, aburrimiento, diversión, fiesta, amor; pero el peor de todos, el desamor.
Yo no soy muy agraciada, es decir, no me considero para nada guapa y mucho menos no tengo un cuerpazo de modelo. Hacerme sentir bien es muy fácil pues, casi nunca soy positiva en ese sentido. Que llegue alguien a mi vida haciéndome sentir una princesa en la suya, es lo más bonito que me ha pasado en estos 17 años, pero por desgracia, eso no ha durado tanto como yo quería.
Hace poco conocí a alguien en el pueblo de una amiga, no era un Channing Tatum pero estaba bien y vivía en Madrid como yo. Fue totalmente extraño la manera en la que comenzamos a hablar y a conocernos, pero me hacia sentir bien. Pasaban los días y yo cada vez lo tenía claro: ese chico me gustaba. No quería decirle nada, pues todas las experiencias vividas anteriormente me hacían sentir más insegura de mi misma, aunque este chico lo había cambiado totalmente en mi. Me sentía guapa, feliz, atractiva y lo más importante, querida.
Dos noches antes de irme de vuelta a casa, fuimos de fiesta al pueblo vecino, y ocurrió lo que estaba deseando que ocurriera desde que le conocí; nos besamos.
Al día siguiente me prometió hablar todos los días mientras él estuviera en el pueblo, y quedar si estaba en Madrid. Y asi ocurrió, el día antes de mi cumpleaños vino a Madrid y quedamos. Realmente me sentía bien, estaba en una nube; estaba ''enamorada''.
Todo iba bien por el momento, pero la cosa se enfriaba a medida que pasaban los días y una noticia no tan esperada llego a mí: estaba teniendo algo con otra chica. Me vine abajo, no sabía qué hacer ni qué pensar, no tenía a alguien que me aconsejara que hacer en ese momento. Sus disculpas y sus muestras de aprecio hacia a mi, no servían de nada para poder calmar mi rabia. Ni si quiera sabía como tratarle en esos momentos. ¿Mandarle a la mierda con todo el equipo? no. No soy así, creo que a pesar de todo tengo corazón y lo que menos quiero es que alguien querido saboree lo mismo que saboreaba en esos momentos. Por eso mi decisión fue justa: apartarme para que él pudiera ser feliz sin necesidad de molestar.
Ignorarle, borrarle de todas las redes sociales; nada de eso será suficiente para olvidarle ahora.
Situaciones así, hacen que muchas personas no crean en el amor de verdad, entre ellas, yo.
∞Piensa, Sueña, Cree y Atrévete∞
CADA FRACASO SUPONE UN CAPÍTULO MÁS EN LA HISTORIA DE NUESTRA VIDA Y UNA LECCIÓN QUE NOS AYUDA A CRECER. NO TE DEJES DESANIMAR POR LOS FRACASOS. APRENDE DE ELLOS, Y SIGUE ADELANTE.